Diez años atrás, Ian Powell deambulaba por las calles de Colorado, robando para financiar su adicción a las drogas. Luego de ser arrestado y enviado a prisión, su vida cambió completamente.
Ian Powell es dueño de la empresa estadounidense Kilter Grips y si bien hoy es un empresario exitoso, en un momento de su vida era un adicto a las drogas que robaba para poder consumir.
“Había diseñado la destrucción de una vida“, dice mirando hacia el pasado. El empresario recordó que su amor por la escalada comenzó de muy pequeño.
Su infancia fue muy difícil, su padre era alcohólico, se quitó la vida cuando él tenía 10 años. El pequeño y su madre se mudaron a Texas, donde comenzó a escalar cuando era adolescente.
Desarrolló su talento de manera competitiva e incluso viajó con el equipo de los Estados Unidos, antes de abandonar el deporte. “Quería ser un competidor, pero no estaba destinado a ganarme la vida como profesional”, dice señaló en una entrevista con la BBC.
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“Sin embargo, quería involucrarme en la industria, así que decidí hacer algo más”. Con estudios de diseño y bellas artes, decidió fabricar artefactos para sostener a los deportistas en los muros de escalada. En 1996 logró fundar la empresa eGrips y ganar mucha plata. Asimismo vendía sus esculturas por decenas de miles de dólares.
Cómo comenzaron las adicciones
“Nunca había estado cerca de las drogas duras, pero pronto descubrí que podía vender lo que quisiera“, señaló. “Tenía dinero por ahí, paquetes sueltos de dinero en efectivo y descubrí la cocaína y otras drogas“.
A su vez recordó que no estaba preparado para lidiar con el éxito y su consumo se salió de control. “Debes tener algún tipo de baja autoestima si realmente quieres destruir tu vida. No pude cambiar mi vida hasta que toqué fondo. Básicamente, desperdicié ocho años más de mi vida”.
Fue mientras estaba en prisión que Ian finalmente logró controlar sus adicciones. En una entrevista en 2013, sostuvo que la prisión había sido uno de los momentos más felices de su vida, porque pudo recuperar el control de su existencia.
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Después de un año en la cárcel, fue puesto en libertad y gracias a un amigo, comenzó a trabajar de forma ocasional en el gimnasio de este. Así poco a poco el actual negocio (Kilter Grips), comenzó a tomar forma.
Las ventas fueron creciendo y el negocio se convirtió en una empresa formal en 2013, hoy tiene ventas anuales de USD 2,5 millones, mientras que Ian y Jackie (quien conoció en el trabajo) siguen siendo novios y socios comerciales.
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Fuente: Creó un negocio millonario, cayó en las drogas y logró recuperarse en la cárcel. Por Radio Mitre.