Qué cáscaras de quesos se pueden comer y cuáles no

Qué cáscaras de quesos se pueden comer y cuáles no

Seguramente te hiciste la pregunta alguna vez al ingerir este alimento. Te contamos de qué depende que sea comestible o no.

Qué cáscaras de quesos se pueden comer y cuáles no.

Al agarrar un pedazo de queso de una picada o como entrada a alguna comida, seguramente alguna vez te preguntaste si la cáscara se podía comer.

En algunos casos, resulta evidente que no, ya que esa superficie parece estar hecha de plástico. Pero, no siempre es así. Depende de los ingredientes con los que está hecha esa costra.

Hay dos clases de quesos, según el tipo de corteza:

Corteza artificial

Se elabora para controlar la humedad y las condiciones de maduración, para proteger al queso del desarrollo de microorganismos que alterarían el producto, golpes o daños y para conseguir un aspecto determinado. Las cortezas artificiales pueden ser de diversos materiales, desde cera o extractos vegetales, hasta sintéticos, como determinados plásticos.

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Corteza natural

Estos quesos pueden ser comestibles según gustos, ya que hay una gran diversidad de productos. En este grupo, se hallan los quesos que desarrollan la corteza al secarse en entornos controlados.

Esta corteza natural, cuya dureza depende del tiempo de secado, a menudo debe someterse a lavado o cepillado durante la elaboración.

Su sabor suele ser amargo y, en ocasiones, se cubre de moho durante el proceso de maduración. También están los quesos que se bañan con agua, cerveza, vino o salmuera y que desarrollan una corteza con coloración especial, grasienta y de fuerte olor, que rara vez se consume aunque sea apta.

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Algunos ejemplos de quesos con corteza natural que se pueden comer:

– Quesos con corteza con moho grisáceo azulado, como algunos típicos de Francia: Crottin, Valençay.

– De corteza blanda y blanquecina, cubierta de una especie de pelusa, como Brie y Camembert.

– Semicurados o semiblandos, con cortezas que varían desde pegajosas, de color naranja o tostado, hasta gruesas y de color gris.

– Otros quesos semiblandos, como el Edam o Havarti, desarrollan un moho grisáceo que se limpia o cepilla hasta obtener una corteza que recuerda al cuero y le protege mientras madura.

– De corteza dura y correosa, como el Emmental, Cheddar, Parmesano, Manchego, Idiazabal.

– Quesos azules de corteza blanca, con pelusa, pegajosa o dura, como Roquefort, Cabrales o Gorgonzola.

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Fuente: Qué cáscaras de quesos se pueden comer y cuáles no. Por Radio Mitre.

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