Sebastián Galleguillo practicaba para los Juegos Olímpicos en una pileta que le armaron sus padres con un andarivel con chapas y ramas. Un fabricante de piscinas le donó una para que la use con sus compañeros de equipo.
Sebastián Galleguillo practica natación desde los 10 años. Su pasión por la pileta, lo llevó a que a a los 13, comenzara a representar al Polideportivo La Patriada en los diferentes campeonatos. Además, se coronó campeón de los Juegos Nacionales Evita. Desde 2019, y a partir de sus buenos resultados, logró federarse. Su buen desempeño deportivo llamó la atención de Marcela Belviso, la técnica nacional de natación de la Confederación Argentina Deportiva de Sordos.
El nadador se estaba preparando para los Juegos Olímpicos, sin embargo durante la cuarentena no pudo seguir entrenando en el agua. Para tratar de buscar una solución, sus padres le construyeron una pileta con maderas, troncos y ramas de árboles. Su entrenador, Guillermo Nobre, aconsejó a el y su familia para construirla. La piscina estaba “en condiciones para poder entrenar y volver a ganar ritmo de a poco”.
Luego de una entrevista con Infobae, Sebastián Oviedo, dueño de la empresa Placer Urbano, le regaló una pileta. “No lo dudé. Me largué a llorar y dije: A este pibe hay que ayudarlo”, contó.

La piscina tiene 12 metros de largo, 3,40 de ancho y 1,60 de profundidad. Cuando Galleguillo la vio se emocionó muchísimo. “Cuando la bajamos teníamos una emoción, una energía. Es como un resplandor”, contó a los medios. Y añadió: “Me llenó de luz y energía. Me dio más ganas de seguir haciendo lo que hago. Como me ayudó, espero por que lo puedan usar mis compañeros”.
“Sinceramente es algo que no me lo esperaba. Es impresionante”, exclamó el nadador.
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Fuente: Un gran gesto: le regalaron una pileta al nadador hipoacúsico para que pueda entrenar. Por Radio Mitre.